Áreas de actuación

Seguro que has escuchado alguna vez que el 20% de la población en el planeta consume 80%  de los recursos del planeta. Pero, ¿Qué pasaría si el 80% restante de la población consumiera al mismo nivel?

Cada año necesitaríamos los recursos naturales de cuatro planetas.

En el último siglo la población se ha cuadruplicado. Es decir que hemos pasado de ser casi 2.000 millones de habitantes en el mundo a ser casi 8.000 millones de habitantes.

Seguro que has oído hablar muchas veces de la Cooperación al Desarrollo. Pero,

¿Sabes que hay detrás?

La educación no sólo es un Derecho Fundamental, sino que es una de las piedras angulares para desarrollo sostenible. La inversión en educación se traduce en la mejora de la calidad de vida y en la erradicación del círculo vicioso de la pobreza y la enfermedad.

La educación es un sueño muy lejano para 263 millones de niños y jóvenes de todo el mundo. Y un gran porcentaje de los que acceden, reciben una educación de muy baja calidad.

Pero educación es mucho más que construir escuelas

La igualdad de género no es solo un derecho humano fundamental, sino que es una condición indispensable para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

A día de hoy, en cualquier parte del mundo, la relación entre las obligaciones de la mujer, sus derechos y su rol en la sociedad, está muy lejos de un modelo de igualdad. Igualdad sin la cual, nunca será posible el desarrollo sostenible de un país.

Nuestro objetivo es promover la igualdad de género en todos los ámbitos

Nuestro trabajo consiste en promover e implementar el desarrollo social, contribuyendo a una mayor divulgación y participación ciudadana encaminada a luchar contra las desigualdades sociales y construir en el desarrollo económico sostenible.

El desarrollo social no puede ser un acto individualista, con lo que debemos de compartir la responsabilidad de construir una sociedad más humana, justa y solidaria.

Construir un futuro para el desarrollo de las personas

En el último siglo, la población mundial se ha cuadriplicado (por lo menos), en comparación con cualquier otro momento anterior en la historia de la humanidad.

Vivimos dentro de un sistema de capitalismo salvaje cuyo objetivo es el crecimiento económico – ilimitado- basado en el consumo de materias primas y combustibles fósiles que son finitos, la creación de grandes demandas energéticas y la producción de altas tasas contaminantes.

Nuestro objetivo es promover y alentar nuevos modelos económicos, que no comprometan el desarrollo de las futuras generaciones ni el equilibrio ambiental.

Tras varias décadas de negacionismo por una gran parte de la comunidad científica internacional, el propio IPCC, Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha señalado que:

“El calentamiento del sistema climático es inequívoco, y desde la década de los cincuenta, muchos de los cambios observados no tienen precedentes en decenas de miles de años. La atmósfera y los océanos se han calentado, las cantidades de hielo y nieve han disminuido, el nivel del mar ha aumentado, y las concentraciones de los gases de efecto invernadero han aumentado.”

El cambio climático es, a día de hoy, el mayor reto que afronta la humanidad en su conjunto.

Unas 842.000 personas mueren cada año de diarrea como consecuencia de la insalubridad del agua o de un saneamiento insuficiente y al menos 1.800 millones de personas se abastecen de una fuente de agua potable que está contaminada por heces.

Pero aunque los problemas de los países más pobres nos puedan parecer que están muy lejos de nuestras vidas, la ONU estima que antes del 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua. Para el 2050, al menos una de cada cuatro personas. Lo cual podría hacernos pensar que el problema del agua ya no es algo tan lejano.

Más de 50 años de experiencia en cooperación han demostrado que la solución no pasa por hacer pozos de agua indiscriminadamente.

La mayor parte de la población de los países más pobres sobrevive gracias a una agricultura doméstica de subsistencia.

Es muy difícil de justificar que hoy en día miles de millones de estas personas, vivan en un estado crónico de hambruna, debido a los efectos del cambio climático o la desertificación de los terrenos, agravados directamente por las “necesidades” y conductas de las sociedades de los países más ricos.

Detrás de las palabras Agricultura y Ganadería se esconden innumerables problemas a los que miles de millones de personas tienen que hacer frente.

Según la Organización Mundial de la Salud, los países más pobres sufren cerca del 90% de las enfermedades registradas en el mundo.

Aunque se han obtenido grandes progresos en relación con el aumento de la esperanza de vida y la reducción de algunas de las causas de muerte más comunes relacionadas con la mortalidad infantil y materna. Y se han logrado grandes avances en cuanto al aumento del acceso al agua limpia y el saneamiento, la reducción de la malaria, la tuberculosis, la poliomielitis y la propagación del VIH/SIDA.

Invertir en mejorar los problemas de salud en estos países, no es sólo construir hospitales

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