Agua y saneamiento

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Agua y saneamiento

En los países subdesarrollados, cada 20 segundos muere un niño por enfermedades causadas por el agua. Muertes que en su mayoría pueden ser totalmente evitables.

Unas 842.000 personas mueren cada año de diarrea como consecuencia de la insalubridad del agua o de un saneamiento insuficiente y al menos 1.800 millones de personas se abastecen de una fuente de agua potable que está contaminada por heces.

Pero aunque los problemas de los países más pobres nos puedan parecer que están muy lejos de nuestras vidas, la ONU estima que antes del 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua. Para el 2050, al menos una de cada cuatro personas. Lo cual podría hacernos pensar que el problema del agua ya no es algo tan lejano.

La Sobreexplotación de acuíferos, la sequía, el cambio climático, la contaminación y el uso inadecuado del agua, están haciendo peligrar el acceso a este bien necesario para la vida.

En los países más pobres, las personas, en su mayoría mujeres y niñas, tienen que dedicar varias horas al día, 365 días al año, a recolectar y transportar el agua para el consumo de su familia.

En estos países, el 80% del consumo de agua se emplea para la agricultura de subsistencia. Lo que significa que, junto al avance en la desertificación, las cada vez más prolongadas sequias les coloca en una situación totalmente desesperada.

Más de 50 años de experiencia en cooperación han demostrado que la solución no pasa por hacer pozos de agua indiscriminadamente.

Si no por realizar un estudio previo de las necesidades reales a cubrir por la población beneficiara, calcular la capacidad de recarga de los pozos para no sobreexplotarlo, desarrollar los sistemas de riego y cultivos eficientes en agricultura, formar a la población beneficiaria sobre su correcto uso y mantenimiento, crear las infraestructuras necesarias para evitar su contaminación, etc.

El acceso al agua y su uso razonable, no sólo repercute en la calidad de vida de todas las personas en cualquier país del mundo, sino que, en los países pobres también ayuda a luchar contra las hambrunas, enfermedades y muertes. Los niños pueden invertir más horas en su educación y los adultos en el desarrollo de actividades económicas que les permita mejorar la calidad de vida. Significa estar menos días enfermos por el consumo del agua contaminada o falta de higiene. Menos gastos en medicamentos y en definitiva, poder destinar más recursos a su desarrollo. Con lo que el acceso a una fuente de agua limpia repercute directamente el desarrollo económico, social y cultural de cualquier región.

Nuestros Objetivos prioritarios son:

  • Solucionar los problemas de acceso al agua, su correcta gestión y uso
  • Implementar la gestión sostenible y buenas prácticas del agua.
  • Implementar su uso en la agricultura para reducir su consumo y mejorar la seguridad alimentaria.
  • Garantizar el acceso universal al saneamiento.
  • Desarrollar las estructuras necesarias para permitir la regeneración de los acuíferos.
  • La aplicación de nuevas tecnologías que favorezcan un mayor control y eficiencia en su uso.
  • El desarrollo de redes sociales en defensa del agua