Desarrollo económico

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Desarrollo económico

En el último siglo, la población mundial se ha cuadriplicado (por lo menos), en comparación con cualquier otro momento anterior en la historia de la humanidad.

Vivimos dentro de un sistema de capitalismo salvaje cuyo objetivo es el crecimiento económico – ilimitado- basado en el consumo de materias primas y combustibles fósiles que son finitos, la creación de grandes demandas energéticas y la producción de altas tasas contaminantes.

La única preocupación del sistema económico actual, no es producir las necesidades reales que necesitamos cubrir, sino el crecimiento económico en sí mismo. Y para ello, su única preocupación es incrementar aquel valor que puede ser expresado en términos monetarios, dejando totalmente a un lado todos los factores humanos y ambientales sobre los que se apoya el sostenimiento físico de la vida.

El sostenimiento de este crecimiento económico continuo e ilimitado justifica cualquier tipo de actuación por gobiernos y empresas, como la pérdida de derechos, la precariedad, el retraso de la edad de jubilación, la flexibilización del despido y un lago etc.

Por otro lado, el sistema económico y social en el que vivimos actualmente se ha construido sobre una tasa de retorno energético totalmente distinta a las que tenemos hoy en día. Es decir, en la primera mitad del siglo XX la relación entre el petróleo que había que gastar para extraer más petróleo tenía una relación superior a 1/100. Es decir, que necesitábamos gastar un barril de petróleo para extraer más de 100.
Hoy en día, cuando la población y las necesidades a cubrir son 4 veces mayores, la tasa de retorno energético en el mejor de los casos puede ser 1/30 y decreciendo. Lo que hace que nuestro modelo de civilización sea insostenible.

Además los procesos de descentralización llevan a crear la mayor parte de estos trabajos en aquellos países pobres donde las empresas pueden conseguir un mayor beneficio económico basado en la mano de obra barata, la falta de derechos de los trabajadores y una deficiente o nula protección ambiental.

Todos estos factores, junto con otros muchos como el rápido crecimiento de la población, el uso de la tecnología para sustituir puestos de trabajo, el cambio climático, el aumento de la desertificación de terrenos cultivables, el aumento en las emisiones de CO2, la deforestación incontrolada, etc., plantean retos vitales para adaptar el modelo capitalista actual a otros modelos económicos sostenibles.

Además, las desigualdades entre los países ricos y pobres, lejos de reducirse, aumentan. No se puede concebir un desarrollo económico sostenible que no englobe por igual a los países ricos y los pobres.

 

Nuestro objetivo es promover y alentar nuevos modelos económicos, que no comprometan el desarrollo de las futuras generaciones ni el equilibrio ambiental.
Nuevos modelos que satisfagan las necesidades de la población local, generando los recursos necesarios para financiar una expansión económica sostenible, el empoderamiento tecnológico, la construcción de las infraestructuras necesarias, el desarrollo social del país y que garanticen el estado del bienestar.