Salud e investigación

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Salud e investigación

Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos es indispensable para conseguir cualquier tipo de desarrollo.

Según la Organización Mundial de la Salud, los países más pobres sufren cerca del 90% de las enfermedades registradas en el mundo.

Las desigualdades sanitarias en los países más pobres siguen causando millones de muertes al año, por causas o enfermedades, que en los países más ricos hace décadas o siglos que ya se han superado o son tratables.

Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos es indispensable para conseguir cualquier tipo de desarrollo.

Según la Organización Mundial de la Salud, los países más pobres sufren cerca del 90% de las enfermedades registradas en el mundo.

Aunque se han obtenido grandes progresos en relación con el aumento de la esperanza de vida y la reducción de algunas de las causas de muerte más comunes relacionadas con la mortalidad infantil y materna. Y se han logrado grandes avances en cuanto al aumento del acceso al agua limpia y el saneamiento, la reducción de la malaria, la tuberculosis, la poliomielitis y la propagación del VIH/SIDA.
Las desigualdades sanitarias en los países más pobres siguen causando millones de muertes al año, por causas o enfermedades, que en los países más ricos hace décadas o siglos que ya se han superado o son tratables.

Invertir en mejorar los problemas de salud en estos países, no es sólo construir hospitales, formar profesionales locales o conseguir el aprovisionamiento de medicamentos y materiales.

Para reducir el número de muertes y enfermos, es necesario hacer frente a muy diferentes causas. Muchas de estas tienen sus raíces en una compleja cadena de circunstancias formadas por factores socioeconómicos, culturales y ambientales.

Para hacer frente a la problemática actual, nos centramos en tres principios de acción:

  • Luchar contra la distribución desigual del acceso a la sanidad, por razones de poder, recursos económicos o ámbitos sociales o geográficos.
  • Mejorar el entorno y los elementos que influyen directamente en las condiciones de vida de las personas más vulnerables.
  • Investigar, analizar y divulgar como mecanismos para elevar la conciencia pública sobre los determinantes sociales y las desigualdades en la salud.

 

Mediante la aplicación de estos tres principios, nuestros objetivos son:

 

  • Reducir la mortalidad materna y neonatal global.
  • Luchar contra las epidemias de SIDA, la malaria, la tuberculosis, las enfermedades tropicales desatendidas, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles
  • Reducir la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles a través de la prevención y el tratamiento.
  • Poner fin a todas las formas de desnutrición en niños menores de 5 años de edad, y atender las necesidades nutricionales de las adolescentes, mujeres embarazadas y personas mayores.
  • Promover la salud mental y el bienestar.
  • Reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades de las sustancias químicas peligrosas en el aire, el agua y la contaminación del suelo
  • Garantizar el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la planificación familiar, información y educación.
  • Mejorar el acceso a los servicios de salud de calidad y el acceso a los medicamentos esenciales y vacunas seguras, eficaces y asequibles.
  • Potenciar las líneas de investigación.
  • Incrementar el reclutamiento, formación y desarrollo de personal sanitario en los países más pobres.
  • Promover el desarrollo de las instalaciones sanitarias necesarias.